Oasis Azul - Entrevista

La entrevista

Oasis Azul: la transformación de la pesca artesanal

Newsletter #7 | Julio 2026

En marzo se dieron a conocer los proyectos ganadores de la 1.ª edición de la Convocatoria Ecosocial Jesús Serra de Fundación Occident, un programa de ayudas que en su ámbito medioambiental impulsa proyectos de economía azul para asegurar la sostenibilidad de los recursos marinos y costeros. El ganador de esta edición fue el proyecto Oasis Azul del Instituto de investigación Alnitak, que quiere reducir la contaminación marina y la pesca fantasma para mejorar también la gestión de los recursos del mar.

La estrategia, en la que tanto la pesca como el mar salen ganando, combina el conocimiento de los pescadores artesanales con tecnología satelital y dispositivos biodegradables en aras de una pesca más eficiente y respetuosa con el entorno. 

Lluis Ballell, el experto en pesca sostenible que lidera esta iniciativa, está convencido de que la sostenibilidad y la viabilidad económica de la actividad pesquera  no solo pueden convivir, sino que pueden reforzarse mutuamente en un futuro prometedor para el Mediterráneo.

¿Qué es la pesca fantasma y por qué es tan peligrosa para el Mediterráneo?

Los aparejos de pesca abandonados, perdidos y desechados —conocidos como pesca fantasma o ALDFG— se han convertido en una de las principales amenazas para la biodiversidad marina en el Mediterráneo en la última década. Cada año, más de 8 millones de toneladas de plástico llegan a los océanos, y más del 70% corresponde a aparejos perdidos. Un riesgo letal y silencioso no solo para las tortugas marinas, sino para la salud global del ecosistema y nuestra seguridad alimentaria.

¿Cómo surge la idea de Oasis Azul?

Desde 2017, gracias a una sólida red colaborativa de instituciones de investigación, centros de recuperación, autoridades y navegantes, hemos contribuido al rescate de cientos de tortugas bobas cada año. Pero con el proyecto LIFE OASIS decidimos ir un paso más allá y atacar el problema desde su origen: la prevención. Trabajando codo a codo con los pescadores artesanales, hemos logrado combinar su conocimiento ancestral del mar con materiales biodegradables innovadores y tecnología inteligente. El resultado es un sistema de gestión pesquera mucho más sostenible que ataja de raíz la pérdida de estos artes de pesca.

A menudo pensamos solo en el impacto ambiental pero, ¿mejora este proyecto el día a día y la economía de los pescadores?

El proyecto se ha co-diseñado junto a ellos precisamente para que su trabajo sea más seguro, eficiente y rentable. Al modernizar los dispositivos de agregación de peces (aFADs) con materiales biodegradables, de bajo impacto y/o recuperables, y dotarlos de tecnología satelital inteligente, logramos reducir enormemente la pérdida de aparejos y las horas de navegación infructuosa. Nuestra visión es preservar una práctica pesquera tradicional del Mediterráneo, pero adaptándola al siglo XXI. Demostramos que apoyar la pesca sostenible y proteger la biodiversidad marina es un modelo de negocio viable y rentable que beneficia directamente a las comunidades costeras que enfrentan este tipo de desafíos.

¿Cómo ha sido la acogida inicial?

Extraordinariamente positiva, principalmente porque Oasis Azul no nace como una imposición externa, sino como una respuesta directa a una necesidad de cambio que muchos dentro del propio sector ya demandaba. El pescador profesional —con un papel central en el proyecto—, Gregori Mayol, lo resume bien: «Si queremos que nuestros hijos sigan pescando, esto tiene que cambiar. Necesitamos artes de pesca fiables, que no se pierdan y que demuestran que nuestra pesca es respetuosa y se valore como merece».

¿Qué impacto real esperáis tener?

Nuestro objetivo es lograr una disminución del 95% en la pérdida de aparejos y en la generación de basura marina. Para visualizar el reto: buscamos erradicar el uso y descarte de más de 150.000 kilómetros de rafia de polipropileno usadas para el fondeo de los artes de pesca cada temporada y recuperar más de 600 metros cúbicos de estos artefactos ya perdidos durante los cinco años del proyecto. La clave para evitar este volumen de residuos en origen radica en sustituir el cabo de fondeo plástico de los aparejos por materiales  biodegradables y/o recuperables.

¿Es un modelo exportable?

La gran ventaja es que LIFE OASIS ya está presente en Baleares, Malta y Sicilia, lo que nos ha permitido validar el modelo en contextos muy diversos. Estamos trabajando para extenderlo al norte de África, el Caribe y el Pacífico. Sin embargo, la réplica exige rigor: hay que analizar el entorno oceanográfico, las especies locales y el contexto socioeconómico de cada zona. Pero si los incentivos económicos son viables, la propia comunidad pesquera puede replicar directamente el modelo.

¿Qué supone el respaldo de la convocatoria EcoSocial Jesús Serra para el despliegue y el futuro de vuestro proyecto?

Aparte de la inestimable ayuda económica — fundamental para cofinanciar nuestro proyecto—, el respaldo de Fundación Occident mediante las mentorías de UPSocial nos permite profundizar más y mejor en la comprensión de las barreras y dificultades de los pescadores para adoptar la solución.

Además, nos facilita comprender mejor a nuestro público objetivo y evaluar cómo estamos captando a los usuarios. Gracias a ello, podemos detectar carencias y optimizar enormemente nuestra capacidad para escalar la solución técnica. Se trata de un proceso complejo que demanda habilidades muy concretas, las cuales el equipo de la Fundación Occident y UPSocial nos está transmitiendo de forma accesible, personalizada y sumamente productiva.

Para cerrar: ¿qué mensaje os gustaría enviar a la sociedad sobre cómo podemos ayudar a proteger la biodiversidad de nuestros mares?

Proteger el mar Mediterráneo constituye una responsabilidad colectiva. Todo aquel que disfrute del mar, desde navegantes hasta deportistas, tiene el poder de actuar: si encuentras un aparejo de pesca abandonado, documéntalo con fotos y coordenadas GPS y notifícalo en Observadores del Mar. Estas alertas resultan fundamentales para localizar su procedencia, proceder a su retirada y salvaguardar las especies marinas. Y si ves una tortuga atrapada, no intentes liberarla tú mismo —una manipulación inadecuada puede ser fatal— llama al 112 para activar el operativo de rescate. Colaborando entre todos es posible impulsar una transformación verdadera. ¡Participa como científico ciudadano en www.observadoresdelmar.es y súmate a la conservación de la biodiversidad marina!

 

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